Ingenieria Pesquera

miércoles, 14 de abril de 2010

Tema Libre - Nada sustentable: cría de truchas afectada por desidia del gobierno -

Río Grande.- El único criador de truchas de Tierra del Fuego desde hace diecisiete años, denunció la desidia del gobierno en el área de Piscicultura, que proveía de alevinos para el desarrollo de la actividad y dejó de hacerlo hace meses, sin ninguna explicación oficial.
Se trata de Marc Rémy, autor de la carta de lectores que publicó el Diario del Fin del Mundo el pasado 7 de abril, donde expone la situación.
No es la primera vez que a través de los medios este productor de la zona de Almanza da a conocer irregularidades, fundamentalmente vinculadas con la falta de políticas de desarrollo para esta actividad genuina, pero según sostiene agravada en estos dos últimos años, durante la gestión del ARI.
En una entrevista con FM del Sur este sábado, expuso que la acuicultura es una actividad relativamente nueva en la provincia, y que se empezó a consolidar en el tramo final de la década de los ’90, con una expectativa de producción que podía llegar a ser interesante desde el punto de vista económico para la isla.
Sin políticas claras, “eso fue creciendo a los tumbos, hasta que empezamos a estar constantemente a los tumbos”, indicó, precisando que “en los últimos dos años se vive una etapa de decadencia en lo que hace a la salmonicultura”, y que ya no se puede contar con la venta de alevinos que hacía la Dirección de Recursos Naturales, hoy llamada de Desarrollo Sustentable, a cargo de Nicolás Lucas.
“Nosotros en el ’93 empezamos a comprar alevinos y en el ’94 a vender truchas, cosa que hacemos en forma continua hasta este momento”, señaló, como también que el único productor de alevinos en la isla es la estación de Piscicultura, es decir que si no trabaja bien no hay posibilidad de criar truchas.
El abandono del área es tal que “en este momento estamos en contacto con la Universidad EN Bariloche para ver si podemos comprar las ovas y hacer la eclosión en forma particular”, dijo, aunque el proceso es largo e implica un aprendizaje adicional de cría de alevinos para dos personas mayores que son las única dedicadas a la actividad. “La suma de años entre mi mujer y yo es un siglo y medio más o menos, y no hay mucho tiempo para aprender”, apuntó Rémy.
Consultado sobre la respuesta del gobierno a los reclamos por falta de provisión de lo que constituye su materia prima, dijo que no hubo ninguna: “Me encantaría que den una respuesta. El 2 de octubre del año pasado solicitamos alevinos y esa nota, que ingresó por mesa de entradas, todavía no tiene respuesta. Hoy se llama Desarrollo Sustentable y no sé qué es lo sustentable cuando se impide sostener una actividad de tantos años”, manifestó.

Idoneidad, ausente

El productor planteó que la gente designada en el área no conoce de la actividad, puesto que están a cargo “abogados, sociólogos, arquitectos, contadores. Es como poner un médico cirujano en la Dirección de Vialidad”, comparó.
Indicó que el viernes estuvo recorriendo el sector de Piscicultura el subsecretario de Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente, “que está bien empapado en su profesión porque es sociólogo”, ironizó.
De la misma forma el resto del plantel de funcionarios poco o nada conoce de la materia: el titular Nicolás Lucas es abogado y periodista y antes de la llegada del sociólogo se desempeñaba una abogada especialista en derechos humanos, “también importante como profesión muy relacionada a la acuicultura”, observó.
A la luz de estos nombramientos de ‘profesionales’ pero en campos que nada tienen que ver con la función, Rémy opinó que “se asemeja más a un club que a un gobierno”, y agregó que el subsecretario en su visita “no fue capaz de ir a conocer el único criadero de truchas que tiene la provincia”.

Muerte por abandono

Las condiciones de Piscicultura dejaron de ser lo que fueron alguna vez. El productor dijo que hace meses que no va, luego de experiencias lamentables: “Dejé de ir el año pasado cuando vi cómo se morían truchas de hambre por falta de alimento, luego sé que se tapó el filtro en varias oportunidades y causó gran cantidad de mortandad por falta de oxígeno en el agua, así que dejé de ir por completo”, confesó.
Asimismo los especialistas del área y personal que trabajó muchos años “poco a poco fueron desplazados. Estamos directamente en una situación de abandono”, sostuvo.
El abandono no sólo afecta su producción, sino que existen reclamos de otras actividades afines. “En Almanza hay una especie de Cámara, la Asociación de Acuicultores Marinos y Pescadores del Canal de Beagle, que también hicieron una solicitada viendo si la Secretaría de Desarrollo Sustentable toma alguna medida”, dijo.
Se debe entre otras cosas a la imposibilidad de desarrollar la comercialización de mejillones, que no se pueden exportar por falta de certificación de zona, que debe hacer SENASA.
Aunque parezca inverosímil, han viajado en avión tandas de ocho kilos de mejillones, con un “acompañante” para custodiarlos, a fin de obtener la certificación en Buenos Aires. El productor dijo que se ha dado que el acompañante sea un doctor. “Será para certificar que gozan de buena salud. Son un montón de cosas ridículas que atentan contra la buena marcha de lo que sería un recurso importante”, sostuvo.

Futuro incierto

Con respecto a lo que pueda ocurrir con su empresa, la esperanza se cifra prácticamente en el cambio de gestión por alguien que fije las políticas que hacen falta: “Si se dice que no hay mal que dure cien años, tampoco hay secretarios que duren cien años”, dijo a modo de consuelo.
Por otra parte, aseguró que el desarrollo de esta actividad puede dar “un giro importante en la economía de la isla” y que “no tenemos que mirar muy lejos: Chile en este momento es el primer productor de truchas en el mundo y el segundo productor de salmones”.
Para dimensionar la importancia de la actividad en el país vecino, apuntó que por una enfermedad que atacó a los salmones chilenos hace un tiempo, hubo pérdidas importantes de la producción, lo que determinó la pérdida de 40 mil puestos de trabajo.
“Nosotros tenemos dos puestos de trabajo en salmonicultura: mi mujer y yo”, contrastó, en tanto que para la cría de mejillones hay cuatro personas que se dedican y que no resulta sustentable por las trabas a la exportación.
Mientras el gobierno se decide a establecer una política de desarrollo, la provincia importa productos de otras vecinas: “El año pasado se comió en los restaurantes mejillones de Chile. La centolla se está trayendo de Comodoro Rivadavia. Es parte de la política impuesta por el gobierno. Vivimos en una isla y el único pescado fresco, salvo en la temporada donde se saca algo de róbalo y pejerrey, es la trucha. Lo demás es todo congelado”, dijo con contundencia.

La producción actual

Aun con las limitaciones de años anteriores, la cría de truchas le permitió a Rémy y su familia sostenerse y tener fe en el crecimiento, pero la merma y la falta de materia prima complican el panorama.
Consultado sobre su producción, que se vende a los restaurantes que trabajan con turismo y a los cruceros, dijo que el año pasado llegó apenas a los 2.600 kilos. “El año anterior –en 2008- fue de 3.000 kilos y antes estaba entre 4.500 a 5.500 kilos”, precisó, mencionando otros factores que afectaron la actividad como el decrecimiento del turismo y de la cantidad de arribo de barcos.
Sin embargo continúa invirtiendo y estima para el mes próximo terminar con la construcción del horno para ahumado del pescado, que se pondrá en marcha como alternativa.

Además, la plaga

Al margen del problema concreto de Piscicultura, Rémy dio cuenta de la falta de control de la plaga de castores, que también complican la situación.
Dijo que cambian los cursos de agua, ingresan con mucha materia orgánica, lo que afecta el ph del agua y lo eleva a niveles letales para la trucha.
Además, “al producir tantos espejos de agua, van tomando cierta temperatura, lo que ha variado la temperatura general del agua, que no es ideal para la trucha”, agregó.
“En el caso del castor no se hace nada. El último dato que tengo de colas pagadas es de 1.900, cuando el crecimiento debe estar en los 30 mil castores por año. También hemos regalado castores a los chilenos, que se empezaron a asustar, y llegaron al continente. Calculo que el día que se coman los arbolitos en Calafate lo van a empezar a tomar en serio. De cualquier manera se hizo un comité binacional entre Argentina y Chile y un proyecto de erradicación del castor, con un costo de 25 millones de dólares, así que por el momento no veo ninguna posibilidad de solución”, concluyó.

Visto en: http://www.p23.com.ar/index.php?s=!notas-ver$$$W08223xvauylz3k744jaazc&l=es&referer=jYHLVMmNMET1SjnoqP1BOnk5jTCZcZSIW1dfdErJNDgfESW35QOpKqO%2BHUcx5R%2FeeJkA49b0m07IgHOmk19j9LU%3D^_933

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